martes, 1 de abril de 2014

PABLO AMARINGO dice: Los Niveles de los Chamanes


 Lo que sigue son fragmentos de la descripción que hiciera Pablo Amaringo de uno de sus cuadros expuestos en la 5th. International Shamanic Conference de Iquitos en  el 2009.



“El cuadro se llama Los Niveles de los Chamanes.”

ONAYA

El primer nivel, los que están practicando con plantas, con alguna cosa...., bueno en fin se llama onaya.

El onaya puede trabajar con la yahuasca, con todas las plantas que él conoce, toe, el chiquito, el chicuro, bueno, otras plantas usa él, para baños u otras plantas para hacer las pócimas o agregar a la ayahuasca para tomar.

El onaya si quiere progresar tiene que hacerse humilde, tiene que humillarse, no puede reclamar a los seres espirituales, a ellos no se les reclama, porque ellos son puros, son exactos, ellos no comenten errores para decir después he cometido un error, no, ellos son muy exactos, completos.
(Aquí se refiere a los círculos donde se encuentra el onaya)
Estamos formados de muchos triángulos.…… es porque, porque es rojo porque es amarillo, porque el amarillo representa la inteligencia el rojo representa la vida, esta en buen camino para irse al otro nivel que es banco puma. 

El onaya ha dietado, ha ayunado para que llegue al grado de banco puma……las personas que están dietando, si está bien, pero no están ayunando. La dietética  requiere, son dos cosas ahí, el ayuno y la dieta, entonces si no hace eso el chaman, el onaya no puede hacerse un banco puma.

….Al ver que muchos acá estoy notando....., yo tengo una percepción extra sensoria y puedo notar a la persona, quien esta aprendiendo más y quien esta aprendiendo menos, pero me da ese gusto esa alegría ver que todos están aprendiendo, aunque sea primeramente a tomar a la ayahuasca, a conocer que produce sus visiones, porque muchos no se marean con la ayahuasca pero ¿por que?, necesitan una dosis competente, no mucho pero que la ayahuasca debe estar soplada por un chaman muy fuerte, entonces recién va tener las visiones.

El onaya para llegar a ser banco puma tenía que tomarse la ayahuasca, la chacruna y la mezcla de puma y hauiyo.

BANCO PUMA

El banco puma era un hombre, era un chaman que dominaba todo lo que fuera de tierra y selva, nada más, agua un poco, no completo.

Podía curar dolor de estómago, dolor de cabeza y algunos torcimientos del cuerpo, los calambres, el banco puma.

El banco puma tenía una manera de volverse puma o jaguar, cuando el daba cinco saltos así (vueltas), entonces se transformaba en un jaguar, pero ¿para que? para que vaya al monte a cazar animales que con las flechas no se podía cazar, por ejemplo la sachavaca y algunos venados y otros animales que por ejemplo, el fajino, la uangana y otros.

Cuando tomaba o se emborrachaba ¿no? quería comer, entonces muchas veces, muchos banco pumas han comido a sus mujeres.

Bueno ahora pasamos, ya, el banco puma tenia que dietar mucho, tenia que dietar que no lo vea la gente, en el monte para llegar a ser muraya.

Los niveles más superiores ya representa el color lila.


MURAYA

El muraya tenía dominio sobre la tierra y en el agua, el muraya era un chamán con una forma más sublime o como dicen más educado y estaba más educado para la espiritualidad grande.

Entonces el tenía que dietar por lo menos tres años, tres años sin probar la sal, pero para eso, acá la gente, por ejemplo dice, yo no puedo dietar un mes , dos meses, porque quiero comer sal, quiero comer dulce, entonces, pero ¿por que? debe haber un maestro que tenga el icaro de la sal, del dulce para hacer olvidar, entonces la persona dieta sin ningún problema, pero lo hace el icaro que le sopla el maestro lo hace que asquee a la sal, el dulce, cualquier otra cosa y puede llegar a los tres años.

SUMIRUNA

…Entonces tenía que llegar a ser sumiruna, sumiruna decía porque ya es un hombre, un maestro de alta…mejor dicho de alta espiritualidad, de conocimientos sublimes, él podía curar… Yo tuve un tío abuelo que era sumiruna y vivía de aquí, de Iquitos en el pueblo de Sapuena, en el río Ucayali en el pueblo de Sapuena, él curaba a los hijos de doctores y a los doctores del hospital de aquí de Iquitos, él se llamaba Valentín Cachú.
…Un sumiruna no es cualquiera pero de si el sumiruna va a vivir seis meses, siete meses dentro del agua o va dentro de la tierra o se va al espacio.


  

Valentín Cachu

El sumiruna es semejante al swami de la India, ellos…, mi abuelo por ejemplo, le ponía el cartucho al arma y que hacía y le decía, dispárame a la otra persona, dispárame, entonces cuando disparaba, no reventaba nada, no salía nada, entonces ellos pueden detener cualquier peligro.

El sumiruna se mete al agua y va a aparecer donde quiere pero no mojado, seco, él nos hacia ver, porque siempre nos visitaba en Tamango cuando yo tenía ocho años, una vez y el agarraba su canoa y se iba medio río y salía allí, como que el río era ahí un vado, pero era muy profundo, ahora no sé sabe en que prendía el remo para amarrar a la canoa y él salía de la canoa a bañarse en medio del río que no bajaba la canoa, ahí estaba, no bajaba, cosas muy admirables hacia mi abuelo.
…Levantaba desde la profundidad del río a los purauwas a corón, eso que la llaman las grandes anacondas que la gente cuenta, del yacumama, a esos animales, él los levantaba, desde adentro los hacia flotar así sobre el río ¿no?
…No hacia a escondidas, ni así…, no, no, toda la gente estaba viendo y ponía ahí una banca y ahí hacia echar al enfermo y de lo que tenía, como agarrar con la mano y sacar, los males, allá también pueden llegar ustedes para poder  llegar a hacer tantos bienes. 

Él, cuando… una vez estábamos yendo de un lugar a otro, a otro caserío ¿no? en la canoa, entonces ya hemos viajado casi un día, entonces quería comer mi hermano, ¿a quieres comer?”, entonces se votó al agua y saco una mocawa con plátanos asados, pescado ahumado y chicha en otro recipiente ¿quien te puede dar de comer así sacando del agua?

El machete mandaba a afilar muy bien y decía que lo corten en la pierna y cuando iban a cortar, no entraba el machete, no penetraba y saltaba como si estaría cortando un ......, no sé que pero no se profundizaba el machete.

…A sus familiares los domingos pero sabe como, ponía una tinaja en la mesa y a su alumno que estaba aprendiendo para ser chaman le decía: “a ver, rompa la tinaja”, entonces el alumno, soplaba la tinaja, como sopla fuuf, entonces la tinaja solamente se movía así (gesto de balanceo), ah le dice: “te falta, hoy vas a ver como yo soplo, de un solo soplo la tinaja volaba en pedazos.

El sumiruna tiene que portarse muy derecho, con una disciplina, ¿para qué? Ellos ya no dietan mucho, una disciplina nada más, para llegar a ser el  banco sumi.

BANCO SUMI


El banco sumi domina completamente todo lo que se llama la vida física y ya está en un grado de sublimidad de ser llamado santo.

El Banco Sumi, él cuando quiere hace todas las vigas de su casa, todo el techo de su casa hace iluminar sin tener luz eléctrica.


RESPUESTAS


Hechiceros

Ah ya si claro muy buena pregunta y los hechiceros, por ejemplo, yo me he ganado enemigos gratuitos. ¿Por qué?  Porque yo curaba a la gente hechizada y también a la gente que tenía los males normales o naturales y cuando una persona venía hechizada donde mí, yo la curaba, entonces que pasó, que el hechicero venía  a mi contra, ya no contra su víctima, sino conmigo era ya la cosa.

…..Pero los hechiceros , esos matan, porque hay tres clases de hechiceros: los chonteros, los que usan marupa (cocama) y también huani.


 Bueno me habían atacado más de 25 hechiceros, entonces casi me matan me han vuelto loco, yo no conocía a la gente, bueno ni mis cosas. Entonces que ha pasado cuando alguien han buscado que me vaya a curar, nadie quería curarme, porque era muy fuerte la hechicería, entonces un viejecito que sabía bien manejar su ayahuasca me curó pero me dijo, me dio 25 días para dietar y me dijo: después de tu dieta tú vas a matar  uno por uno a tus enemigos y yo no he querido hacer eso porque mi conciencia lo va  manchar y voy a estar pensando que yo he sido un asesino, por eso me he retirado, por eso ya no tomo la ayahuasca.

Memoria

Bueno, yo cuando era niño si tenía una memoria muy avanzada porque yo me preguntaba ¿que es esta vida? por que vivimos, morimos y que pasa después de muertos a donde vamos, me tenía intrigado eso , no podía yo saber, a mi papá le preguntaba y por último mi papá me regañaba ya tanto que le preguntaba, yo quería saber por que morimos, por que envejecemos, nacemos, crecemos luego morimos y que hay de nosotros después, eso es lo que yo quería saber, pero ahora si yo ya sé, yo sé muy bien ahora.

Espíritu y ciencia 

Desde luego claro, nos unimos y hay mucha enseñanza, por eso que yo estoy muy alegre , muy contento al verles que ustedes están en buen camino, pero yo, mi sugerencia que les doy, no tengan revanchismo contra nadie, con la tranquilidad, con esa nobleza, así van a avanzar pero si hay revanchismo, hay competencia, mala vida, entonces no van a avanzar así.

Agradecimiento mutuo 

Muchas gracias si, yo le doy muchas gracias porque usted tiene un conocimiento más allá, el conocimiento de la vida está más allá de los pensamientos por eso es que la persona sino se ocupa o se preocupa, muchos se preocupan pero no se ocupan a descubrir que cosa hay más allá, pues usted lo ha hecho muy bien y lo siga haciendo y lo va a descubrir mediante la ayahuasca.



Pablo Amaringo (obra inconclusa)






                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

viernes, 20 de enero de 2012

PREPARACIÓN DEL MENJURJE

Por Javier Cuadra Lira

APÉNDICE
 MITOTE DE UNA NOCHE DE VERANO

Preparar el San Pedro apropiadamente hasta obtener la pócima óptima requirió 3 intentos, todos válidos. El ensayo y el error han sido nuestras referencias. Requerimientos que nos hemos exigido: cocinar a fuego de leña a cielo abierto. Una marmita alquímica con capacidad para 20 litros, y esquejes de San Pedro de al menos 4 años de crecimiento, todos ellos de 8, 7 y 6 direcciones, que son los que he logrado conseguir. Esta condición inicial se cumple para todas las preparaciones. En cuanto a la preparación de los esquejes he seguido los siguientes pasos:

Cortar o disponer de esquejes de 25 a 30 cm de longitud por cada persona que vaya a participar en la sesión.
Retirar las espinas, muy importante pues pueden originar virotes, según explican algunos curanderos.  En nuestro caso los hemos retirado pacientemente con un pequeño cuchillo haciendo pequeñas incisiones hasta extraer parte de la pulpa que envuelve la raíz de las espinas.
Una vez retiradas las espinas hemos procedido a cortar los esquejes en rodajas de 3-4 cm de grosor. Luego retiramos el núcleo fibroso central y la parte pulposa blanca, pues según se dice es la causante de muchos de los síntomas gastrointestinales. Por lo que vamos quedando únicamente con un mínimo de pulpa en la corteza verde que es la de mayor interés.  Todo lo que se ha cortado, pasa pues a ocupar la olla y al fuego.
Como decíamos anteriormente, el fuego que hemos empleado ha sido a leña natural, y a cielo abierto por lo cual elegimos los mejores días en que había poca posibilidad de lluvia.
Sugerimos tomar en verano, porque el San Pedro es una planta de conocimiento para “afuera”. Aunque si nos quedamos callados, también vale para “dentro”.

Primer menjurje: duración de 3 horas de cocción a fuego alto al inicio y luego rebajado a fuego bajo, inicialmente 3-4 litros de agua y luego agregar un litro más durante la cocción. Al final de la primera hora agregamos un litro de limón, ya que se recomienda porque es un extractor de la mezcalina de la corteza.  El resultado final fue un liquido bastante acuoso, de olor y sabor amargo cítrico, verdoso, con los tropezones de cactus flotando por todas partes sin haberse macerado. Fui a la cocina a por la licuadora y trituré todo el contenido, el cual dejé una hora más a fuego alto tras lo cual retiré la olla. La cantidad de líquido era de 1.5 litros con poca reducción.  El resultado fue satisfactorio, un poco difícil de tragar porque tocaba por persona a una taza grande que tomamos a grandes sorbos. Muchos eructos. Náuseas importantes durante el lapso de cambio de mundo o inicio de la mareación. También se acompañó de mucho movimiento peristáltico intestinal, no llegando nunca a ser dolor. Aparición de espasmos musculares y sensaciones de convulsiones del cuerpo sin pérdida de la conciencia, también podría describirse como un temblor del cuerpo, sensación de enfriamiento o distermia. Posteriormente se presentaron visiones internas, en mi caso se presentó el dueño de la planta. Dificultad para dormir. Sensación de tener poder y fuerza física. Contorno físico de los árboles difuminado, lo mismo de las cosas. Carajitos del bosque.
Segundo menjurje: 4 esquejes. 5 horas de cocción, 3 litros de agua al inicio, durante el tiempo de cocina 3 más. Un litro y medio de limón agregado a la segunda hora. Resultado: nuevamente fue necesario licuar el contenido por la persistencia de los tropezones de cactus, aunque el líquido era un poco más denso, al terminar la cocción  y la trituración quedaron demasiados elementos de la corteza sin disolverse. El día de la toma fue realmente difícil de tragar por la cantidad de bagazo y casi tuvimos que mascarlo para poder extraer el liquido, fue una experiencia rumiante, con el líquido amargo y cítrico de la vez anterior. Nos vimos obligados en determinado momento a filtrarlo con ayuda de un paño shipibo, el cual destiñó y agregó una nueva sensación de sabor, el del tinte natural del paño shipibo.
Resultado: los síntomas físicos similares al anterior, pero menos marcado en cuanto a los espasmos musculares, y los temblores, siempre sensación de enfriamiento y náuseas principalmente al inicio de la mareación, movimientos de tripas y sensación de fuerza física posteriormente. Escuchamos el soplo del espíritu. Icaros silbados, visiones de autonomía de movimiento, las nubes que reaccionan a nuestra voluntad icarera, y cambios en el cielo como si se tratase de auroras boreales. Transformaciones de los árboles y sus contornos. Duración del viaje de 12 horas cortas.

Tercero y cuarto menjurjes: 3 esquejes. Tiempo de cocción de 9 horas. Agregando un litro de agua cada hora. 1½ litros de limón con fuego alto.
Resultado: maceración de todo el material salvo algunas partes de pulpa de la corteza. Liquido verde marrón oscuro espeso y a veces gelatinoso. En el fondo de la marmita se observan adherencias de material marrón de tacto pastoso que tiende a endurecerse. Muy parecido a formación de cristales. Se procede a filtrase con una camiseta vieja del museo de Altamira q.e.p.d y se elimina de esta manera los bagazos de la pulpa. Contenido final un ¾ de litro. Efectos muy potentes. Duración de 12 horas o más. Diseños y formas parecidas a los textiles shipibos. Sonidos de baja frecuencia como el hum. Diseños del contorno de los árboles que cambia constantemente, como formas góticas. La energía como aurora boreal, como se mueve en el cielo. El conocimiento en el cuerpo. Anulación de la cháchara mental. Experiencias ajá. Se saben cosas. El cimbrar del aire. La energía de la oración. Los seres que viajan en las nubes. Hablar con los seres del bosque. Ah? Y esto es todo, a esto se resume todo? No más intelecto. De los fenómenos internos ni hablar, queda en cada uno lo que visto y atestiguado. 
Creo que es el método aunque puede perfeccionarse, por ejemplo, reduciendo un poco más e intentar eliminar un poco más el líquido para que quede más espeso y sea más fácil de ingerir.

miércoles, 11 de enero de 2012

MITOTE DE UNA NOCHE DE VERANO




Por Javier Cuadra Lira


Toda experiencia con una planta, o con cualquier evento vital o no vital, ordinario y simple, sencillo, empieza mucho antes, se genera en el pre-mundo, en lo no manifiesto, y luego deviene  la intención,  todo va hilvanándose y conformándose para que aquello que es deseo se materialice en este mundo de los sentidos. De lo invisible a lo manifiesto. De tal manera que la primera experiencia realmente ya ha ocurrido aún antes de experimentarla. El deseo de comulgar. Primero se lee o escuchamos accidentalmente de ello, luego meses o años de estudio, el acercamiento o acechanza, el primer contacto físico, somático, con la planta viva, en su medio natural. Y en su medio cultural interpretativo, el candelabro mágico. Hace años que estamos escuchando rumores del San Pedro, chismes, cuentos, historias, relatos.
Mi primer esqueje tenía regalo, varios días después de cortado, de un brote lateral eclosionó una maravillosa flor blanca, navegante de las nubes. Enorme como un Ekilore, y de aroma penetrante. Yo creo que fue un buen presagio. Gracias Huachumita.
Y pasaron cuatro años. Se dice pronto. Pero es el tiempo de la espera necesaria. Y cuando aparecen los signos del tiempo de la toma, aparecen los otros acompañantes necesarios, como las cohortes, compañeros de toma, Ronin Metsa, el canal de otros elementos, pues no viene solo “el Ronin”, nos trajo Mapachito, fueguito sagrado y muchas historias alegres.  Una vez juntos todos los elementos indispensables,  preparamos el Aguacoya.
Decididos  a entrar en comunión con Huachumita, elegimos el perímetro protector que  una vieja haya del bosque nos ofreció  para cubrirnos de la lluvia, del viento, del sereno de la noche y porque el árbol es un anfitrión acostumbrado a albergar personas bajo su ser. A la vera del camino oculto de los monjes de Arantzazu  y el cauce del río, seco a causa del verano. Que el agua esté o no esté visible no significa que su presencia no se perciba, la humedad ronda el entorno.  El cauce que tiene en el fondo vacío todo lo que siendo arrastrado quedó en alguna piedra adherido. Pero no para siempre. El agua promete siempre volver y toda detención es temporal.
Establecimos el Témenos o espacio sagrado alrededor de otro abuelito, el fuego, de una vieja hoguera que otros, no sabemos si explorers o no, había dejado hace mucho tiempo. Habíamos llegado al atardecer y recogimos la materia prima para alimentar al abuelito hasta que consideramos que había suficiente leña. También desplegamos nuestra presencia: tienda, mantas para colocar nuestros auxiliares y junto al árbol la botella con Huachuma.  Entre los auxiliares  disponíamos de agua, fruta, abuelito chocolate, mapachito, santa María y palo santo.
Llegado el momento empezamos  la ceremonia convocando al abuelito fuego, que no tardó en aparecer entre humo y chispas, y pidiendo mucho alimento. Empezó voraz al inicio y luego se apaciguó hasta quedarse satisfecho. Una vez  presente el fuego sagrado le toca en orden aparecer a Don mapacho, en polvo de rapé, que amablemente Ronin prepara y nos sacudimos la conciencia, el Ajna, directo al tercer ojo, para que nos acompañe y no echemos en falta alimento corporal y el señor sueño nos permita permanecer despiertos durante la experiencia completa. Seguidamente y sin dilación consumimos Huachumita, pulposo y adherente, tanto que para extraer el elixir era necesario incluso rumiarlo un rato. Interesante dato, rumiar es mascar muchas veces, sentir el sabor y que se pega al paladar. Pasarlo casi sin agua. Al parecer Huachuma pide pasar poco a poco. Yo no diría que es una experiencia desagradable, hay que pasarlo y hacerse a la idea sin más. Una vez ingerido volvimos a pedir ayuda a Mapacho, pero en forma fumada en cachimbo. Y a meditar para llamar la mareación. Ronin se sentó a esperar el ocaso del día en la manta y yo me dirigí a la orilla del árbol y me senté en un tronco a su orilla, mientras se abre camino Huachuma dentro ya. Reverbera en las tripas.
En determinado momento, ya cuando está todo desdibujado porque el ocaso está ocurriendo y el día se marcha, cuando la sombra está tomando el lugar de la definición, y el bosque se fusiona y deja ver mas claramente su aspecto colectivo, cuando el búho sale y llama al compañero y avisa que es la hora en la que los espíritus salen de sus hogares, los pájaros diurnos se han guardado, y los pequeños pasos se oyen entre las hojas, en ese instante se escuchó al fuego resoplar. ¿Será que fue Mezcalito el que lo sopló?  Parece ser que sopló alguna presencia y ayudó  a encender el fuego. Terminado el llamado a mareación nos acercamos al abuelito a calentarnos y a esperar el show de esa noche. Al acercarnos al fuego Ronin me pregunta: -¿Tú soplaste?  -No, ¿Por qué? -Me dice: -me soplaron varias veces muy fuerte, como hacen los curanderos, justo al lado mientras meditaba, y escuché al fuego mientras cómo se avivaba, ya me parecía que no eras tú-.
La segunda aparición fue bajo la forma de una centella color naranja que recorrió todo el lindero del bosque y bajo el manto de nubes que en ese momento de Oeste a Este, atravesaba nuestro horizonte visual.  Y no era una estrella fugaz ni un meteoro. Los bosques están poblados de seres y muchos seres humanos por descuido o por ignorancia o por simple negación no asumen que estamos completamente rodeados por las presencias. Pues aquella centella pasó dando pequeños saltos como cuando tiramos una piedra a ras de la superficie del agua y se va rebotando hasta que se hunde, pues igual aquella se fue dando botes por el cielo hasta que desapareció en la negrura de una nube.
Hasta ese momento aún estábamos en el estado ordinario del ser, pero ya empezábamos a notar en la conciencia y el cuerpo los primeros cambios, se presentó la música interior, el crujido del cuello, ligeros espasmos musculares, movimiento de tripas, náuseas leves, los acúfenos de los oídos, y sin querer se nos empezaron a escapar los primeros silbidos. Salen solos, ah, y el bostezo también, nuestro querido contagioso, se pasa de uno a otro y cuando vemos las cosas ya no son como antes, ahora ya todo ha cambiado, somos otros siendo el mismo. Ya estamos entonados. El bosque se mueve, y adquiere cierta luminosidad en las hojas, cierta definición, y además, se mueve, y no es el viento. Vemos el movimiento del árbol, y tanto se acerca como se aleja el temblor de las hojas. Hay cierta profundidad en la mirada de los ojos adaptados a la noche, pues todo es perfectamente discernible. No necesitamos luces auxiliares. Uno se entretiene un rato sintiendo el cambio, y maravillándonos cómo un tiempo antes la percepción es completamente diferente. Aunque también el entorno es propicio de transformarnos aún sin haber tomando nada. A esa hora y en ese lugar, el mundo es otro. Es la noche en el bosque antiguo, el reino de las Hayas. Y de las hadas. Suele ser el hogar de los pequeños fuegos fatuos, pequeñas luces fosforescentes que son como la avanzadilla, los pequeños curiosos, carajitos de bosque les llamo yo, traviesos, suelen asomarse y aparecer como una pequeña luz, débil al inicio, y luego rutilante, que se enciende cuando se toma conciencia de su presencia. Su travesura consiste en que se oculta cuando intentas tocarlo o enfocarlo con una luz artificial, el foco por ejemplo, vas y alumbras y te das cuenta que no hay nada, no es una luciérnaga, y no hay nada que pueda provocar esa luz verde fosforescente. Te alejas y de pronto, como tomándote el pelo, vuelve a encenderse. Suelen infundirme respeto, normalmente cuando me las encuentro, pues las evito. Carajitos de bosque.
No mucho después la luna llena hizo presencia desde el este, lenta fue apareciendo, poco a poco ocupando el espacio y alumbró el panorama estelar. Vino acompañada de unas nubes pero nosotros seguíamos con los árboles y su movimiento sedoso, y ahora estamos siendo testigos que intentan elevar sus ramas en un vaivén como si dentro de la marea del mar estuviésemos. Como si no fuesen árboles, más bien algas Kelp en su océano. Eso es lo que hace Huachuma, hace balancearse las cosas. Y los sonidos del bosque, o el silencio del bosque, alternando con el vaivén de las cosas y de nosotros.  ¿Y la luna? allá arriba. ¿Y el Sol? Bebiendo pozol.
No sé cuando Ronin empieza a silbar una melodía, ya la luna está cerca del cénit. Viene acompañada por montones de nubes que acuden a encontrarse con ella desde el  Oeste, y según va silbando, también son como la marea, empiezan a moverse a torcerse o a bailar alrededor del disco lunar, empiezan a adquirir formas quizás antropomorfas o zoomorfas o de figuras que no podemos describir, complejas, que recuerdan lo mismo a cosas figuradas que abstractas. Parecen diseños shipibos, los dos vemos lo mismo y Ronin bastante perplejo dice: - parece reaccionar al silbido. -¿Tú crees?- Ni él mismo cree lo que ve. Es demasiado fantástico y maravilloso. Debemos haber hecho algo muy bueno para merecernos esto. Y se van y aparecen otras, y si Ronin silba se vuelven a entonar con el ritmo. También les dejamos hacer solas, y no intervenimos. Es como si el show estuviera montado para nosotros. O justamente hemos sincronizado el mitote para la noche mágica de luna llena de verano. Las cosas se dan solas. O se dan si se tienen que dar y parece que acertamos con la fecha elegida. Y eso lo vamos a confirmar ahora. Sigamos.
La luna pasó y se ocultó entre el bosque dando paso a un cielo estrellado u ocupado por nubes. Entonces la atención se dirigió hacia un lindero del bosque y aparecieron sus seres. Distintos de los carajitos. Los que normalmente no se dejan ver y de los que hemos oído hablar solamente en las leyendas y el folklore. Primero, tímidamente se fue encendiendo una pequeña luz intensa con la potencia y luminosidad de una linterna, el brillo de una estrella, pero en la espesura del bosque. Luego de esta se desprendieron otras tres, un poco más pequeñas, rutilantes, constantemente enviando destellos, avanzaron desde dentro del bosque hacia los linderos pero se detuvieron en la orilla que coincide con el paso del camino de los humanos. No se acercaron más, solamente se hicieron notar. Decirnos: -Henos aquí. Venimos desde cualquier tiempo, jamás nos hemos marchado de nuestro hogar, no hemos desaparecido ni pertenecemos a un pasado mitológico. No somos producto del imaginario de vuestros ancestros. Hemos estado siempre en contacto y somos visibles en este plano existencial.
Pausa para darle a la fruta. Lo siento pero estas vivencias dan hambre a pesar que he guardado dieta por 4 días previamente y me he abstenido de sal, azúcar y sexo. Y darnos fuerza con mapachito. Hora de invitar a Santa María a nuestra compañía. Maravillosa. La cachimba de Ronin ya humea. Mapacho y María la divina.
Seguimos en el desvelo.  La luna ha pasado y nos ha dejado en la penumbra, no en la oscuridad. Hasta ahora todo el espectáculo ha estado orientado hacia lo estelar. Toca bajar a tierra. Desde el fondo del barranco hacia donde va el agua del río, se escucha una cierta reverberación. Parece el sonido de la voz humana. No es el viento y el silencio de la distancia que muy temprano nos traía el lejano tum tum de alguna verbena de pueblo. Es la reverberación del río, de otros seres que también tienen su mitote a la luz de la luna. Como en la noche de Walpurgis, me da la impresión de escuchar un coro que súbitamente calla. Y el revoloteo de algún ave nocturna entre las ramas o sobre nuestras cabezas que no se deje ver, sólo para oír. Y la pequeña polilla que temprano se posó en mi cabeza vuelve a aparecer. Sabes Ronin, cada vez que Huachuma se presenta,  es como con los niños santos (honguitos); tiene emisario. Cuando las oleadas de conocimiento nos abruman, yo escucho a un grillo. Esta noche el emisario es un grillo que cada vez que hace cric cric está llamando a la mareación. El emisario no es el mismo siempre, con los niños santos a veces es un gato, o una campana. El grillo, la polilla, la hoja que agita el viento, todos son emisarios.
Nos giramos completamente y dimos cara al bosque que todo el tiempo ha estado detrás de nosotros. Llamó nuestra atención simultáneamente. Al inicio el suelo del bosque y el karts que subyace bajo la hojarasca estaba oscuro, pero poco a poco adquirió cierta palidez, como si fuese iluminado por haces filtrados de los rayos de la luna. Pero la luna hace tiempo que el bosque se la tragó. Esa palidez se fue transformando en color. Fosforescente, luminiscente, adquiriendo consistencia de gelatina, como goteando y derramándose. Dentro de ese magma verde, se podían distinguir puntos de mayor luminosidad verdosa, y todo parece moverse. Ocupa un área bastante grande pero no todo el subsuelo, sino que son parches de grande porciones. El protoplasma del bosque, un ser colectivo. El fenómeno fue efímero. Apareció y desapareció súbitamente. Como si fuese tragado o lo hubieran dragado desde los agujeros de la roca calcárea, con sus simas, sumideros, desapareció de la misma manera que apareció.
Y vuelven los sonidos de las aves de la noche. El aleteo de ese pájaro que nunca llegamos a ver. ¿Sabes quién no se presentó esta noche Ronin, aunque se le oyó pasar a lo lejos bramando? Al venado. O corzo, que es su homólogo. Claro que tenía que dejar su impronta. La huella de su paso. Donde está Huachuma está el venado. Soltó un bramido que se parece al ladrido de un perro grande, sólo uno, y se fue.
Y el mundo vuelve a cambiar. Otra vez el relevo. Pájaros del amanecer. También despunta Venus, la estrella de la mañana que anticipa el día. Noche mágica de verano. Buenos días Ronin, buenos días Huachuma. Buenos días abuelito chocolate. Buenos días Sol. 

viernes, 15 de enero de 2010

EL ALBA DE MOULD.



Relato a dos voces de los que vivieron este suceso paranormal, aunque no por ello menos verídico, que aconteció en la selva de Perú a orillas del río Ucayali, uno de los afluentes del sagrado y mágico Amazonas.
Puedo dar crédito a lo sucedido, aún sin haberlo presenciado directamente ya que estaba en mi hamaca durmiendo, pues sus palabras resultaban veraces y la inquietud y emoción que mostraron al amanecer son propias de quien ha vivido una experiencia de ese cariz.
Lo auténtico y bonito de la Selva es que uno no tiene que andar inventándose nada, pues allí los fenómenos mágicos suceden sin parar.
Hechizera.


EL ALBA DE MOULD.

Era la última noche que pasaríamos en 9, 
habíamos esperado a la lancha para regresar a Pucallpa durante todo el día 
y a pesar de todos los pronósticos ahí  estábamos aún esperando.

Nuestro equipaje estaba ya todo a orillas del río, F. y yo decidimos no colgar de nuevo las hamacas y quedarnos allí. M. y Hechizera dormían, había sido un largo día de espera.

Mucha sincronía había acompañado a esta dieta y al mismo tiempo muchas cosas no habían andado como hubiésemos querido, 
aún así estábamos contentos con los resultados.

F. había estado leyéndome el Manual de Ejercicios Pleyadianos de Amorah Quan Yin durante todo el día; cuando llegamos a 9 él me lo había mostrado y yo le había presentado algunos de Mantak Chia, maestro Taoísta. Yo estaba maravillado con las experiencias de Amorah y todo lo que dice en su libro; Mantak Chia y ella estaban hablando de la misma cosa: 

CHI - KA DIVINO.  

De alguna manera todo lo sucedido durante la dieta nos había unido en un gran lazo de hermandad, pero no podíamos presagiar lo que nos sucedería aquella noche.

Por un momento nos recostamos bajo el mosquitero, los zancudos (mosquitos) atacaban sin piedad. A cierto punto me levanté y bajé a orillas del río (baja mucho su caudal en verano). Serían como la tres de la mañana. Me senté a meditar en el borde de una lancha con la cara hacia el agua. Todo estaba muy tranquilo, sólo los sonidos del correr del agua y los cantos de las ranas y grillos.

En esa tranquilidad, como de la nada, oí como una especie de gruñido detrás de mí, donde sólo hay matorrales. ¿Qué animal es ese? Me pregunté. 
¡Pero si no oí pisadas,  ni ruidos…nada!

A los pocos instantes de nuevo: MOULDgrrrr.

Muy intrigado pienso, no, no es un gruñido. ¡Está diciendo algo…!

Y de nuevo: MOULDgrrrr...

Estaba justo detrás de mí y parecía que llamaba a alguien en el agua: 
MOULDgrrrr.

Era un grito terrorífico, aún así yo estaba inmóvil pero sin temor.

Lo hizo como unas siete veces, la verdad no llevé la cuenta, y al final se oyó: MOULDgrrr, MOULDgrrr , grrr, grr, gr….

Siempre más bajo, como alejándose o más bien como si entrase en la tierra de repente, 
ya que nunca oí movimiento alguno.

Al rato comenzaron los bufeos a hacer mucho ruido al saltar fuera del agua.

Uno de ellos saltó muy cerca de mí haciéndome salir bruscamente de la meditación, y subí hasta donde F. estaba.


F: "Mientras esto le ocurría a Ronin, estaba yo en el mosquitero en un estado de sueño, que es entre vigilia y el sueño mismo, en donde tu conciencia está totalmente despierta 
y el cuerpo duerme.

Abajo al lado del río, donde él meditaba, se escuchó una voz de ultratumba, e inexplicablemente se escuchó saltar algún tipo de pez  bastante grande, que yo en mi estado y posición no lograba identificar.

Al salir del estado de sueño, Ronin se acercó. Mientras en el río aún se seguían escuchando los peces saltar en una danza desconocida.

Luego de un buen tiempo de intriga, nos preguntamos, veamos si será cierto que este personaje estará llamando a algún ser del agua. Nos miramos mutuamente y empezamos juntos a pronunciar esas palabras que parecían de ultratumba;

“MOULDgrrr, MOULDgrrr, MOULDgrrr”

En eso, al repetir algunos minutos este extrañísimo y misterioso nombre, en frente del río, sobre los hermosos árboles de la selva, apareció una luz roja potente.

Quedamos paralizados con este extraño suceso.

Esta luz roja que por momentos yacía prendida con intensidad, a los segundos parecía que descargaba su batería, lentamente se apagaba y nuevamente se volvía a prender.

El rojo color que emanaba formaba un inmenso reflejo en el río 
que daba directamente hacia nosotros.

En el río aún se escuchaban los delfines saltar extrañamente, y la luz seguía en frente de nosotros subiendo lentamente y dejándonos maravillados a cada momento."

A cierto punto los bufeos se fueron calmando. Con nuestros cachimbos humeando, allí asombrados estuvimos hasta que amaneció, era como una estrella roja, muy roja y luminosa, la más grande de las pocas que se vieron esa noche. A medida que llegaba el día se fue haciendo más blanquecina y no se volvió a apagar, aun ya de día como a las 6 de la mañana podía observarse claramente.

En muchas oportunidades había estado en ese mismo lugar 
y nunca había ocurrido algo parecido.

Para nosotros fue como un mensaje de los seres de luz de que tanto habíamos leído en esas últimas horas de nuestra estadía en Nueve de Octubre. 
Por esto decidimos darle el nombre de Ciudad de Luz a lo que construiremos 
en esa selva virgen impregnada de misterios.

"Saludamos el rumbo del Este, por donde sale el Sol, levantamos los brazos, llamamos al Espíritu del Rojo, la Fuerza Vital, para que nos dé el impulso de vida y construir así un Universo de Paz,
Hu Hunab Ku..."











sábado, 7 de noviembre de 2009

AYAHUASCA UN ANTES Y UN DESPUES



Nunca pensé en probar la ayahuasca. Había oído hablar de sus efectos alucinógenos y de la capacidad de la planta para mostrarte tus miedos sin censuras. No sabía cómo la ayahuasca puede abrirte las puertas del subconsciente para enfrentarte a tus partes negras con toda la fuerza de la naturaleza y con la misma violencia que la tierra se abre para parir la vida. En realidad, no sabía nada de esta planta-medicina.

Ronin me propuso una sesión para ayudarme con algunas historias añejas que me habían dejado heridas mal cerradas. Yo me negué hasta el último momento. Mi objetivo era acompañar a mi pareja, quien sí conocía la parte teórica que rodea a la ayahuasca. Creo que la confianza, la serenidad y el optimismo de Ronin viraron mi decisión. Él ha sido una luz en mi camino. En mi viaje.

Tuvimos mucha suerte. La sesión se celebró con la participación de tres chamanes –dos hombres y una mujer- aunque sólo uno orquestaba la ceremonia: Pekon Soi, un chamán shipibo con la experiencia de generaciones sobre sus espaldas.

No sé si mi relato será del interés de algún lector. Tampoco sé si se entenderá el surrealismo de mis visiones, ni mi relato pueril de todo lo que viví. Sólo sé que la ayahuasca marcó un antes y un después. Puedo decir que con ella viví una de las experiencias más fuertes de mi vida.

Aquí está mi sesión tal y como la escribí dos días después de la experiencia. Para orientar al lector, confieso que ‘padecía’ fobias muy fuertes a los animalitos pequeños. Arañas, gusanos, escorpiones, cucarachas… ‘formaban’ parte de mis peores pesadillas. La muerte y los espíritus han sido otra constante en mi experiencia vital.

Ahora sí, ya puedes entrar en mi mente: 

El chamán me entrega mi cuenco con media dosis de ayahuasca. Ronin creyó conveniente que tomara menos por mis reticencias a tomarla. Cierro los ojos y le pido a la planta que me devuelva la tranquilidad con un viaje tranquilo. La tomo. No me sabe mal, pero sigo nerviosa. Apagan todas las velas y me tumbo. Rápidamente comienzo a ver las celdillas de un panel de abejas en blanco y negro. Todo empieza a moverse y veo líneas a mi alrededor que se mueven de arriba a abajo, de izquierda a derecha, de adelante a atrás. Estas líneas actúan como raíles que me acercan o me alejan pequeños mecanismos parecidos a los de una caja de música, pero son cientos de máquinas de colores y yo veo cómo funcionan todas porque están abiertas.

De repente, las sombras me rodean por todas partes. Son como espíritus, siluetas de color verde oscuro que yo identifico como mujeres, algunas acompañadas de sus hijas. Con la mente les digo que no se acerquen tanto. Se alejan un segundo, pero otra vez vuelven a mí, me rodean, vienen de todas partes, de los lados, de arriba, de atrás... Me incorporo, voy a vomitar. Consigo sentarme y una de las sombras, sentada también, se acerca hacia mí levitando por delante y extiende sus brazos para abrazarme, se acerca, se acerca... quiere meterse dentro de mí, como si fuera mi espíritu. Me asusta y llamo a Clara (la chamana). Ella se acerca pero las sombras siguen a mi alrededor. Oigo un ruido diferente mientras las imágenes suceden. Clara me tranquiliza sin que yo mencione nada: “Es la Pachamama. La Pachamama está llena de mujeres que pueden ayudarte. Dame la mano. No estás sola. Vas a estar bien”. Cuando ella dice esas palabras las sombras se transforman y se mueven dentro de todos los raíles, que han vuelto e invaden la habitación con luces en movimiento. Las mujeres siguen ahí moviéndose, tienen la forma y el color de la diosa hindú de ocho brazos, pero al final se queda con dos brazos en constante movimiento, como sus piernas. Vuelvo a tumbarme, siento una fuerte presión en el cerebro y un pitido intenso en la zona derecha (luego supe que eran los sonidos de los grillos). Tengo un segundo para pensar que la ayahuasca es demasiado fuerte, que no lo voy a soportar. Pero mis pensamientos se diluyen, no puedo controlarlos, alguna frase surge lenta. No puedo moverme, mi cuerpo es como un muñeco que no me corresponde. Sigo escuchando el sonido de la ayahuasca acompañando mis visiones. Quiero culpar a mi pareja por estar en esta situación, pero también este pensamiento se marcha rápido. Recuerdo a mi madre. Soy consciente de que este viaje es mío, personal, y que estoy sola ante mis visiones. Respiro hondo y me tranquilizo. Varias colmenas –tres que yo pueda ver-, descienden hacia mí con su forma cónica: más estrecha arriba, mas ancha cerca de mis ojos. Y se mueven rápido, también dan vueltas. En cada celdilla hay algún insecto, pero con rasgos humanos, sus caras o sus manos, sus piernas, en otros casos. Van cambiando en un mundo multicolor, como los dibujos animados en 3D. Todos representan su pequeña función para mí. La colmena principal es amarilla y de repente los insectos comienzan a querer alimentarme, descuelgan con hilos trozos de tartas, dulces… Siento que me están cubriendo la boca, la nariz, que no me dejan respirar… Muevo mis manos en un esfuerzo desesperado por apartarlos de mi cara. Veo que no tengo nada y vuelvo a respirar tranquila. Pero se mueven rápido y tengo ganas de vomitar. No sé si podré agarrar mi balde. Puedo. Me siento y vomito mientras ellos me dicen mentalmente que estoy echando lo malo que hay en mi cuerpo. Yo les digo: “Vale, tranquilos. Lo entiendo. Ya lo veo, estoy vomitando las cosas malas”. Ya no cuelga de ellos comida, ahora son todos negros y tiran rayos, esqueletos –signo de peligro-, todo sobre mi vómito. Hago grandes esfuerzos por vomitar, aunque tampoco echo mucho pienso que lo que sale de mi boca también es negro.

Estoy tranquila cuando me tumbo porque el canto de los chamanes entra en mis visiones y está conmigo recordándome donde estoy. Antes de que los chamanes comenzaran a cantar era el canto de las ranas –muy distorsionado y que me costó identificar- el que me traía de vuelta. No puedo mover mi cuerpo. Tumbada busco la colcha para arroparme. Me quité las gafas hace tiempo. Estoy cómoda. Veo plantas moviéndose y girando a mi alrededor. Le recuerdo a la ayahuasca que le pedí un viaje tranquilo. Telepáticamente, ella me recuerda que está aquí para ayudarme, no para hacerme daño. Siento que tengo que seguir mirando. Vuelve la colmena. Ahora veo la que está a mi derecha. Se vuelve siniestra. Oscura, como los cantos del tercer chamán. Mientras Soi y Clara armonizan mis visiones, éste las oscurece. No entiendo qué pasa. (Nota: Después, supimos que este chamán se había auto-invitado a la sesión de una forma poco convencional). Animales negros, arañas, escorpiones… abren sus bocas llenas de largos dientes y se acercan para atacarme, se burlan de mí. No quiero ver esto. Intento apartarlos con mis manos y la colmena se transforma en un infierno, en el que caen los que desean atacarme, se queman y la colmena se hace ceniza y polvo que cae. Miro la colmena central. Escucho el canto de un chamán. Es Clara y regreso durante unos segundos a la habitación. Otra vez veo la colmena que todo lo envuelve. Los animales siguen con su espectáculo. Un grupo me mira obsceno. No quiero mirar. Gusanos se descuelgan de la colmena, siempre están cerca de mi cara, para caer sobre mí. Me muevo bruscamente y los aparto con las manos, con los pies, con todo mi cuerpo.

Regreso con el canto distorsionado de los chamanes. Escucho la voz de mi pareja pidiendo más ayahuasca al chamán. Quiero decirle que no lo haga, que es muy fuerte, pero no puedo hablar. Antes bebí mucha cantidad de agua, tenía sed cuando mis visiones querían darme de comer. Siento como lagrimeo y moqueo.

La rapidez de las imágenes ha disminuido, es más lento. Pienso en mi pareja y en qué estará viendo él. Sonrío y empieza a fluir la risa. Me río tanto que no puedo parar. Me calmo. Veo imágenes geométricas girando, bailando a mi alrededor. Luego aparece mi yo niña y mi yo adulta caminando las dos solas por el camino que me llevaba al colegio. Estamos solas en el mundo. La adulta ayuda a la niña con una maleta. Las dos llevamos el mismo corte de pelo. La niña tiene miedo. La adulta quiere hablar con ella y decirle que no se preocupe, que todo va a salir bien, que cuando sea mayor se sentirá más segura, pero la adulta sabe que esto es mentira y cuando habla sólo dice: “Cuando seas mayor serás feliz, muy feliz”. Comienzo a reírme mucho, muchísimo. Oigo como mi pareja se contagia con mi risa, me siento tan feliz que las carcajadas sacuden todo mi cuerpo. Rápidamente me inunda un pensamiento: ‘Eres más feliz de lo que crees’.

Y por fin regreso a la habitación con mis compañeros de ceremonia. Le digo a mi compañero: ‘Cariño, estoy aquí. Acabo de volver’. Han pasado más de tres horas aunque a mí me han parecido 20 minutos. Recupero mi cuerpo totalmente al mismo tiempo que me incorporo a mi nivel consciente. Cuando comencé a tener las visiones, en el primer momento de los efectos de la ayahuasca pensé que no iba a poder soportarlo, que me iba a volver loca. Sin embargo, me di cuenta de que yo podía mantenerme tranquila. Controlarlo, aunque sólo fuera en cierta medida. Cuando sentía miedo escuchaba los cantos chamánicos y sabía que en mi viaje íntimo, tan personal, ellos se colaban ahí para acompañarme, para hablar con la ayahuasca, para guiarla a ella y guiarme a mí. Así lo sentí. Al regresar, me sentía tranquila y muy feliz. Muy feliz.

Beijaflor
Periodista Española



martes, 7 de abril de 2009

RONIN METSA DICE:



Conocí a Ronin Metsa en el verano del año 2001. Yo era una joven europea interesada en los estados ampliados de consciencia y la etnobotánica, en su primer viaje a Las Américas. Iba a pasar una temporada en casa de mi hermano, que había establecido su vivienda en un encantador pueblecito cerca de Mérida, en los Andes de Venezuela, para poder desarrollar sus estudios y trabajos de Antropología y Herpetología.

En esas tierras iba yo a vivenciar mis más mágicas y sorprendentes experiencias.

Comentando mis intereses psiconáuticos con los vecinos de mi hermano, mencionaron rápidamente la perentoria obligación de conocer a un tipo que estaba vinculado de alguna manera con el Santo Daime. En seguida establecimos amistad y conexión enteogénica, y se convirtió en mi inestimable compañero de aventuras y experimentos con diversas plantas de poder: Psilocybes Cubensis, Brugmansia Aurea, y finalmente la Abuelita, la gran Ayahuasca, en el grupo recién formado del Daime en Isla Margarita.

Si estoy prologando esta entrada, es porque de nuevo un conjunto proyecto nos une y ese proyecto consiste en ayudar a la Comunidad Indígena Shipibo_Conibo de Perú a preservar su cultura y sus ancestrales tradiciones chamánicas.

Conozcamos ahora de su puño y letra la historia actual y la tarea de Ronin
en el Alto Amazonas.


Hechizera.



H_San Francisco es una ciudad conocida por ofrecer sesiones de ayahuasca a los turistas, gracias a su fácil acceso desde la capital y su publicidad en revistas del calibre de Lonely Planet. ¿Cómo ves esta moda que esá afectando hace años al auténtico uso de esta antigua tradición chamánica?

RM_Eso es cosa seria. Aquí lo que hay son personas que han visto el interés por la Ayahuasca de los extranjeros y se han metido en ese negocio, pero la gran mayoría no curan y existen grandes problemas entre ellos ya que se pelean por conseguir a los inocentes corderos que llegan para tener esa experiencia. Está afectando en la medida en que existen multitud de falsos curanderos que el neófito no sabe distinguir, y que hacen más mal que bien tanto al turista como a la Tradición. El consumo de estas plantas visionarias no son cuestión de un fin de semana. Son plantas muy poderosas que necesitan de su contexto espiritual para desarrollarse con eficacia y beneficios. En San Franciso hay demasiado ruido y no están las plantas necesarias ni la selva, sin hablar de los especialistas.

H_¿Cómo llegaste a conocer a Pekón Soy, el chamán de la Comunidad Shipibo_Conibo de Nueve de Octubre del Alto Ucayali?

RM_El primer día que toqué tierra de nuevo, aquí en San Francisco, encontré a Pekón Soy con el proyecto al que nos estamos refiriendo. Él nunca había trabajado con extranjeros hasta que me conoció. Soy aprendió mucho de su padre, que era también curandero, y le ofrecieron a su esposa porque él había curado a la madre de ésta de algo que nadie la había podido curar. Él es un poderoso y humilde chamán.

H_Cuéntame sobre tus experiencias con la Planta Maestra del pueblo indígena Amazónico y el por qué de tu interés en ella.

RM_Quería saber si esta bebida podía ayudarme a desarrollar esos estados más elevados de consciencia que siempre he buscado con toda práctica de desarrollo interior como el Yoga y todas las demás. La fuerza que tiene en la Selva la Ayahuasca no es comparable a mi pasado con el Daime, por ejemplo, o a ninguna práctica que haya efectuado hasta ahora como la Meditación o el Tai_Chi. Mi investigación es en el campo de la Consciencia. Ahora se alarga también al campo del Reino Vegetal.

H_Los indígenas Shipibo_Conibo te han nombrado miembro honorario de su comunidad y Embajador Plenipotenciario ante el Gobierno Bolivariano de Venezuela. ¿Cómo piensas ayudar a este pueblo Amazónico amenazado?

RM_En la actualidad estamos trabajando en este proyecto de REGENERACIÓN CULTURAL Y DESARROLLO SOCIO ECONÓMICO SOSTENIBLE, buscando fondos o que alguna ONG se interese para poder crear un lugar para la educación de los indígenas y la preservación de sus costumbres y artesanía. También vamos a crear una línea de ropa online perpetrada por ellos. Cualquier ayuda es bienvenida, podéis contactarme en roninmetsa@gmail.com. Se han enviado cartas desde la Organización de defensa y desarrollo de las comunidades nativas de Tahuania a diversos políticos venezolanos, incluso al presidente Hugo Chávez, y celebrado algunas reuniones sobre el proyecto para invitarles a visitar las comunidades y a unirse en la celebración de sesiones de Ayahuasca para que entiendan la cosmología de estos pueblos.

H_Querido Ronin, espero que esta bonita idea en marcha encuentre su salida, tan necesaria en estos tiempos de caos y crisis mundial. Imaginémonos al grupo político de Chávez con todos sus vicealmirantes y comandantes dietando en la selva con la planta Maestra Patrimonio Cultural del Perú, y encontrándose con sus espíritus para que les creen estos tan preciados estados ampliados de Consciencia, que dan la Sabiduría y el Entendimiento.

Namashte.

miércoles, 1 de abril de 2009

LA OVEJA CON GAFAS DE SOL.

¿Alguna vez han visto a una oveja con lentes de sol? Bueno, eso es lo que cierto ganadero de una zona en peligro aquí en la Amazonia pensó diseñar para sus ovejas. ¿Por qué? Los temidos agujeros en la capa de ozono, en el lugar estaban dejando ciego al ganado dando paso más tarde a sus muertes.

¡No tenemos ya más armas que ser muchos y gritar al mismo tiempo! Ellos crearon estos medios para enriquecerse y aumentar sus poderes (ya hemos visto los casos en que miles de firmas inundaron los despachos de los políticos).

En la actualidad, más de 100.000 Km2 de tierras deforestadas para la agricultura y ganadería yacen abandonadas y en proceso de convertirse en desierto; también dará un significado de la cantidad de dióxido de carbono perdido, lo cual agravará la alteración climática que ya sufre el planeta.

¡Sencillamente no podemos permitir que esto ocurra!

Todo lo que dicen las leyes es muy bonito, pero sin embargo, la realidad de nuestros niños es bien diferente, ellos están desnutridos y muchos mueren antes del primer año de vida, otros no pueden ir a la escuela, mayoritariamente niñas, lo que eleva la pobreza a la que debemos combatir exigiendo al estado la mejora de nuestras condiciones de vida.

Sólo así tendremos niños y niñas felices que gocen de sus derechos, porque de nada sirve tener derechos si pensamos y sentimos que son para otros, y que los nuestros se están violando.

GONI URQUÍA De la Comunidad Shipibo-Conibo. Ingeniero Agroforestal Acuícola.


Universidad Internacional Intercultural de la Amazonía.



viernes, 10 de octubre de 2008

Preparación del Yopo


Anadenanthera (Piptadenia) peregrina (Linn.) Spe.



NOMBRES COMUNES
Yopo, Ñopo, Epena Kë fi, Fisiomi.
FAMILIA
Mimosaceae (Leguminosae)
USO MEDICINAL
Las semillas tostadas y molidas y mezcladas con otros ingredientes,sirven para preparar un polvo pardo utilizado como alucinógeno por muchos grupos indígenas de la región amazónica, el cual es inhalado principalmente por los brujos y curanderos.

DESCRIPCIÓN BOTÁNICA


Arbol deciduo de hasta 25 m de alto, de copa rala. Hojas compuestas de 10 a 13 pares de pinnas, cada una con 35 a 40 pares de hojuelas lineares asimétricas, de 2 a 4 mm de largo. Flores blancas axilares. Fruto: legumbres de bordes sinuosos en forma de rosario, de 10 a 20 cm de largo
.

DISTRIBUCIÓN

Desde las Antillas hasta la zona central de Brasil. En el estado Amazonas venezolano crece en sitios que han sido intervenidos, cerca de las viviendas. Se ha naturalizado en ciertos lugares habitados desde hace muchos años, como por ejemplo en las cercanías del puente sobre el río Catananiapo.
Referencias
Schnee 1960, Shultes y Raffau 1990, Guánchez 1527,1528,3658




Fue en una mañana de Octubre del año 2004, aquí al lado de este arbol grande de Yopo que vemos en la imagen, en medio de una comunidad Piaroa del Rio Cuao del estado Amazonas venezolano, cuando encontré por primera vez a Catire, el meñeruä, curandero, brujo o chaman como son llamados ahora, que me enseñaría un mes más tarde la preparación del Yopo.

El viaje había sido largo desde el centro de Venezuela y por esas cosas de sincronía que a veces acompañan estos viajes, había tenido que pasar la noche allí, para partir esa misma mañana Cuao arriba, a otra comunidad en donde me habían recomendado en el trayecto al puerto de Samariapo, preguntar por alguien que me podía ayudar en mi investigación.

Hacía algún tiempo me había enterado por un libro titulado História do povo Juramidam, de la antropóloga brasilera Vera Fròes, que los indígenas Piaroas hacían uso de la Ayahuasca y decidí confirmarlo personalmente, de lo cual hasta el momento no tengo ninguna evidencia, pero en cambio pude aprender mucho de su vida y costumbres.

Ahora sé, entre otras cosas, que además del Yopo, utilizan otras dos plantas para preparar dos bebidas que los ayudan en sus trabajos de cura. Una es Capi, aunque pasó por mi mente, no creo que por su nombre dado por estos indígenas a esta planta, haya llevado a confundirla con la banisteriopsis Caapi, usada para la preparación de la Ayahuasca, ya que son dos plantas totalmente distintas, de ésta los piaroas usan la raíz que hacen tostar y mascan antes de inhalar el Yopo. La otra planta la llaman dah-dah y es un arbusto del cual usan la corteza de sus tallos y ramas después de raspar la parte más superficial. Ambas bebidas se utilizan junto con el Yopo, su uso es muy delicado, el curandero se hace acompañar siempre por al menos un compañero o más y se requiere ayunar para ingerirlas.

Esa mañana encontré a Catire, ocupado construyendo un techo de palmas para uno de sus hijos, y enseguida me preguntó que hacía por ahí, al rato estábamos camino a su casa para hacerme probar Yopo, ese día pensé que iba a morir al inhalar una pequeña dosis de ese polvo que instantáneamente se hizo sentir en mi cabeza, el efecto es sumamente fuerte y entiendo que algunos criollos que lo han probado en alguna oportunidad, lo hagan por primera y última vez. Esto es una de la causas en mi opinión que esta sustancia no sea usada por mestizos como sucede con la Ayahuasca que ha sido adoptada por los llamados vegetalistas en la selva amazónica y distintos grupos en algunas ciudades, siempre con fines curativos o terapéuticos.

Catire es un hombre diminuto, muy fuerte y laborioso, con un ingenio agudizado por la necesidad, propio de la gente de la selva. Hace uso del Yopo cotidianamente, durante sus labores hace un alto, inhala yopo y sigue trabajando, así pasa el día. En las noches esporádicamente se dedica a su especialización de curandero, pasa toda la noche sentado en su hamaca, inhalando Yopo, fumando tabaco, tocando su maraca y cantando en una lengua sagrada de sabiduría, usada sólo en estas ocasiones, cada cierto tiempo se detiene y con la ayuda de una pajilla sopla en botellas llenas de agua que luego, durante el día da de beber a sus pacientes como medicina, esos intervalos se repiten varias veces toda la noche hasta el amanecer, durante los cuales pulveriza más tacos de yopo muy finamente, ofrece a los compañeros participantes, mientras se fuma tabaco, entre otras cosas usa el humo del tabaco para soplarlo sobre el yopo, todo esto en completa oscuridad, sólo enciende un mechero mientras realiza las acciones durante los intervalos.

En otra oportunidad que regresé se disponía a preparar Yopo, no le puede faltar, me dijo que no se siente bien cuando le falta. Le pregunté que si podía tomar algunas fotos, no tuvo ninguna objeción, lo que es raro, normalmente a ellos nos les agrada.

Preparación: 

Estas semillas que vemos de yopo, ya previamente machacadas las tenía en una botella de vidrio que verán más adelante. Antes de empezar la preparación buscamos la corteza que es usada para hacer ceniza y una fruta verde llamada guama para extraer su jugo.

Cortó y ató juntos los pedazos de corteza, los colocó en el fuego por uno de los extremos y una vez encendido y hecho la braza los colgó verticalmente para dejar caer la ceniza sobre una lamina metálica.


Mientras se hacían las cenizas, juntó todos los ingredientes e implementos para comenzar la preparación. 

Una botella de vidrio con las semillas molidas parcialmente, unas pocas guamas que conseguimos, una miel silvestre muy fina, se puso su collar, que siempre usa en la sesiones de yopo y en un mortero hecho con el corazón de una madera muy dura comenzó a machacar las semillas enérgicamente.

A las semillas molidas agregó el jugo de la guama, como no estaba muy jugosa, ya que no era la temporada y estaba escasa, añadió un poco de agua, más adelante, un poco de miel y continuó golpeando fuertemente la mezcla hasta convertirla en una masa.

Una vez lista la masa nos llegamos hasta donde se hacía la ceniza para mezclarla con ella hasta alcanzar la consistencia deseada.


Luego esta masa la aplana a un grosor de pocos milímetros y la coloca junto al fuego para tostarla y posteriormente partirla en pedazos y guardarla para su uso.

Es evidente que varíe la concentración de DMT por distintos factores y así la potencia de la sustancia y aunque puede variar también la preparación entre los distintos curanderos, es básicamente esto lo que hacen los piaroas para preparar su tan preciado Yopo.

SOMA PAVAMANA · Preparation of the Soma

Sustitutos del soma.R.G.Wasson, Soma:Divine Mushroom of Inmortality  (New York Harcurt Brace Jovanovich),P.105 The following ...