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miércoles, 9 de julio de 2008

DE LOS PIAROAS


Río Cuao


Después de la muerte

Las almas de los chamanes De'áruwa

Viajan por encima de las montañas

Hacia el lugar de los vientos

Allí inhalan yopo y cantan

Su garganta se convierte en flauta

y conserva los cantos

Del aliento les mana un jaguar


De los ojos avispas

Las almas de los hombres comunes

Regresan a su lugar originario

Allí hermanos y hermanas

tienen relaciones incestuosas

Sin progenitura.



En la cuenca del Orinoco, en territorio venezolano, específicamente a las márgenes del río Cuao, encontramos comunidades de la etnia Piaroa, autodenominadas Wothuha o De’áruwa, fuertemente afectadas por la aculturación debido a su relativa proximidad a los centros más poblados como Puerto Ayacucho capital del estado Amazonas, poblado principalmente por criollos y la Isla Ratón, sede de la Alcaldía del Municipio Autana donde conviven parientes (nombre dado a los indígenas en la región) y criollos.

A pesar de que afortunadamente su hábitat o medio ambiente les obliga a mantener muchos de sus hábitos y costumbres ancestrales, naturalmente para auto-sustentarse y poder sobrevivir, tales como trabajar el conuco (terreno cultivado), la caza, la pesca, la recolección,



snak de arañas


la elaboración del casabe (galleta de yuca) , la artesanía entre otras cosas,


Casabe


es inevitable la incidencia de la modernidad en su estilo de vida tradicional.


bachacos para el almuerzo

Jesús, de unos cincuenta años de edad, habitante de la región cuenta: “Si tu andabas por estos lados navegando por el río hace unos treinta años, no veías a nadie, ni podías imaginarte que esta zona estaba poblada por nosotros, las distintas familias construían sus viviendas en los caños, pero desde el Cuao no podías verlas”.


comunidad a orillas del río Cuao

Esto cambió con lo que el gobierno de turno denominó “la conquista del sur” ya que estos eran territorios ,casi por completo, sin ningún tipo de control o supervisión por parte del estado.


Fueron agrupados en comunidades más grandes, que ahora se pueden ver claramente desde el río, con la estructura de un pueblo rural, al buen estilo criollo pero sin los servicios mínimos de luz y agua potable, sus pobladores ya desde hace algún tiempo visten como los criollos, el amigo Jesús me dijo en otra oportunidad, hablando siempre de este mismo tema: “Aún recuerdo el primer día que me obligaron a ponerme una camisa para asistir a la escuela de los religiosos, era tan incómodo, me molestaba tanto, pero con el tiempo uno se acostumbra”.


En estas nuevas comunidades podemos observar como los gobiernos de turno, construyendo viviendas unifamiliares, más bien “micro-familiares”, han atentado descuidadamente contra su estructura social, minando paulatinamente la reciprocidad de su sistema, introduciendo así el individualismo y todo lo que de él pueda derivarse, olvidando que sus familias, llamémoslas “multi-nucleares”, siempre han vivido bajo un mismo techo de una grande casa (churuata), donde se llevan a cabo gran parte de sus actividades cotidianas, lo que mantenía una fuerte cohesión grupal; junto con los utensilios de aluminio para la cocina y recipientes de plástico han incluido en su dieta alimentos refinados como azúcar y harinas, enlatados, bebidas gaseosas, entre otros, que junto a las bebidas alcohólicas, no solo ha traído las ya notas repercusiones en la salud sino también en el comportamiento y en la vida armoniosa de la comunidad.




la micro y la tradicional


Con la energía electrica, ha hecho irrupción la televisión y equipos de reproducción de videos y DVD con lo cual se exponen a visiones de violencia, sexo y comportamientos sociales para ellos hasta ahora desconocidos, cuyas consecuencias son impredecibles, pero imaginables.


Algunos estarán de acuerdo, en que lo más sano y sabio hubiese sido dejar en paz a estas comunidades para que siguieran su curso natural de desarrollo, pero esto comenzó ya mucho antes, en la época de la colonia: la conquista militar, la conquista espiritual con esa ignorante prepotencia o prepotente ignorancia, da igual, para los efectos es lo mismo y como si fuera poco luego llegó la explotación cauchera y para rematar recientemente, las "Nuevas Tribus".


¿Cómo hicieron para sobrevivir hasta nuestros tiempos?
Ciertamente deben tener raíces muy fuertes y profundas.


A propósito, de las Nuevas Tribus, quiero citar dos párrafos de un escrito del MARN (Ministerio del ambiente de Venezuela) del 1983, titulado “Los Ye’kwana hoy” que se encuentra a la salida de la exposición en el Museo Etnológico de Pto. Ayacucho, que viene a colación:

“La religión es parte dependiente de las otras manifestaciones culturales de un pueblo. En culturas como la de los indígenas venezolanos, esta interdependencia entre religión – sociedad – economía es aún más estrecha. De allí que al suprimir la religión autóctona se esté desatando una cadena de cambios que alteran: las relaciones ambientales de esa sociedad; los principios organizativos que regulan los matrimonios intra e Inter-comunitarios, la paternidad, la familia y la autoridad dentro de ésta; se afecta también la estructura política y los mecanismos desarrollados por la sociedad para la resolución de problemas y conflictos; se alteran los recursos autóctonos para entender y curar las enfermedades y por último se toca y se mina la seguridad emocional y auto-estima de la población por esa evangelización”.

Y para finalizar dice:

“Debemos cuestionar la destrucción de modos de vida autosuficientes y milenarios sin que el sistema que integran haya podido garantizar elevación en la calidad de vida, mayor justicia social igualdad económica, bienestar espiritual, seguridad emocional y autoestima para todos los miembros de los pueblos que destruye y desorganiza a fin de integrarlos”.

Aunque las Nuevas tribus fueron expulsadas hace algún tiempo del territorio nacional venezolano, actualmente existen comunidades indígenas adheridas completamente a algunas de las religiones organizadas . Y continúan los intentos de que sus curanderos tradicionales, ahora denominados chamanes dejen sus prácticas ancestrales aludiendo a los argumentos ya tanto conocidos como de que sus plantas sagradas son drogas muy dañinas y cosas del demonio entre tantos otros.

Sin embargo en su nueva constitución del año 1999 el estado venezolano consagra todos los derechos de los pueblos indígenas.
En ella podemos leer:

Capitulo VIII
De los Derechos de los pueblos indígenas

Artículo 119. El Estado reconocerá la existencia de los pueblos y comunidades indígenas, su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, idiomas y religiones, así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestral y tradicionalmente ocupan y que son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de vida. Corresponderá al Ejecutivo Nacional, con la participación de los pueblos indígenas, demarcar y garantizar el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras, las cuales serán inalienables, imprescriptibles, inembargables e intransferibles de acuerdo con lo establecido en esta Constitución y en la ley.

Ocho artículos más completan este capítulo, los cuales toman en cuenta todos los aspectos de su vida, dignificándola así en justo merecimientos por ser los habitantes originarios de este territorio.



Churuata

Ojalá esto ayude a que las etnias restantes de este país no sufran el mismo destino de otras que desafortunadamente llegaron a su completa extinción.