viernes, 15 de enero de 2010

EL ALBA DE MOULD.



Relato a dos voces de los que vivieron este suceso paranormal, aunque no por ello menos verídico, que aconteció en la selva de Perú a orillas del río Ucayali, uno de los afluentes del sagrado y mágico Amazonas.
Puedo dar crédito a lo sucedido, aún sin haberlo presenciado directamente ya que estaba en mi hamaca durmiendo, pues sus palabras resultaban veraces y la inquietud y emoción que mostraron al amanecer son propias de quien ha vivido una experiencia de ese cariz.
Lo auténtico y bonito de la Selva es que uno no tiene que andar inventándose nada, pues allí los fenómenos mágicos suceden sin parar.
Hechizera.


EL ALBA DE MOULD.

Era la última noche que pasaríamos en 9, 
habíamos esperado a la lancha para regresar a Pucallpa durante todo el día 
y a pesar de todos los pronósticos ahí  estábamos aún esperando.

Nuestro equipaje estaba ya todo a orillas del río, F. y yo decidimos no colgar de nuevo las hamacas y quedarnos allí. M. y Hechizera dormían, había sido un largo día de espera.

Mucha sincronía había acompañado a esta dieta y al mismo tiempo muchas cosas no habían andado como hubiésemos querido, 
aún así estábamos contentos con los resultados.

F. había estado leyéndome el Manual de Ejercicios Pleyadianos de Amorah Quan Yin durante todo el día; cuando llegamos a 9 él me lo había mostrado y yo le había presentado algunos de Mantak Chia, maestro Taoísta. Yo estaba maravillado con las experiencias de Amorah y todo lo que dice en su libro; Mantak Chia y ella estaban hablando de la misma cosa: 

CHI - KA DIVINO.  

De alguna manera todo lo sucedido durante la dieta nos había unido en un gran lazo de hermandad, pero no podíamos presagiar lo que nos sucedería aquella noche.

Por un momento nos recostamos bajo el mosquitero, los zancudos (mosquitos) atacaban sin piedad. A cierto punto me levanté y bajé a orillas del río (baja mucho su caudal en verano). Serían como la tres de la mañana. Me senté a meditar en el borde de una lancha con la cara hacia el agua. Todo estaba muy tranquilo, sólo los sonidos del correr del agua y los cantos de las ranas y grillos.

En esa tranquilidad, como de la nada, oí como una especie de gruñido detrás de mí, donde sólo hay matorrales. ¿Qué animal es ese? Me pregunté. 
¡Pero si no oí pisadas,  ni ruidos…nada!

A los pocos instantes de nuevo: MOULDgrrrr.

Muy intrigado pienso, no, no es un gruñido. ¡Está diciendo algo…!

Y de nuevo: MOULDgrrrr...

Estaba justo detrás de mí y parecía que llamaba a alguien en el agua: 
MOULDgrrrr.

Era un grito terrorífico, aún así yo estaba inmóvil pero sin temor.

Lo hizo como unas siete veces, la verdad no llevé la cuenta, y al final se oyó: MOULDgrrr, MOULDgrrr , grrr, grr, gr….

Siempre más bajo, como alejándose o más bien como si entrase en la tierra de repente, 
ya que nunca oí movimiento alguno.

Al rato comenzaron los bufeos a hacer mucho ruido al saltar fuera del agua.

Uno de ellos saltó muy cerca de mí haciéndome salir bruscamente de la meditación, y subí hasta donde F. estaba.


F: "Mientras esto le ocurría a Ronin, estaba yo en el mosquitero en un estado de sueño, que es entre vigilia y el sueño mismo, en donde tu conciencia está totalmente despierta 
y el cuerpo duerme.

Abajo al lado del río, donde él meditaba, se escuchó una voz de ultratumba, e inexplicablemente se escuchó saltar algún tipo de pez  bastante grande, que yo en mi estado y posición no lograba identificar.

Al salir del estado de sueño, Ronin se acercó. Mientras en el río aún se seguían escuchando los peces saltar en una danza desconocida.

Luego de un buen tiempo de intriga, nos preguntamos, veamos si será cierto que este personaje estará llamando a algún ser del agua. Nos miramos mutuamente y empezamos juntos a pronunciar esas palabras que parecían de ultratumba;

“MOULDgrrr, MOULDgrrr, MOULDgrrr”

En eso, al repetir algunos minutos este extrañísimo y misterioso nombre, en frente del río, sobre los hermosos árboles de la selva, apareció una luz roja potente.

Quedamos paralizados con este extraño suceso.

Esta luz roja que por momentos yacía prendida con intensidad, a los segundos parecía que descargaba su batería, lentamente se apagaba y nuevamente se volvía a prender.

El rojo color que emanaba formaba un inmenso reflejo en el río 
que daba directamente hacia nosotros.

En el río aún se escuchaban los delfines saltar extrañamente, y la luz seguía en frente de nosotros subiendo lentamente y dejándonos maravillados a cada momento."

A cierto punto los bufeos se fueron calmando. Con nuestros cachimbos humeando, allí asombrados estuvimos hasta que amaneció, era como una estrella roja, muy roja y luminosa, la más grande de las pocas que se vieron esa noche. A medida que llegaba el día se fue haciendo más blanquecina y no se volvió a apagar, aun ya de día como a las 6 de la mañana podía observarse claramente.

En muchas oportunidades había estado en ese mismo lugar 
y nunca había ocurrido algo parecido.

Para nosotros fue como un mensaje de los seres de luz de que tanto habíamos leído en esas últimas horas de nuestra estadía en Nueve de Octubre. 
Por esto decidimos darle el nombre de Ciudad de Luz a lo que construiremos 
en esa selva virgen impregnada de misterios.

"Saludamos el rumbo del Este, por donde sale el Sol, levantamos los brazos, llamamos al Espíritu del Rojo, la Fuerza Vital, para que nos dé el impulso de vida y construir así un Universo de Paz,
Hu Hunab Ku..."











4 comentarios:

ManoloConesa dijo...

Tengo entendido que cuando se ve ese tipo de luces es posible dialogar con ellas telepáticamente. ¿no lo intentásteis?

Victorcillo5 dijo...

...que bueno!! se me ha puesto la piel de gallina a mitad lectura!! Felicidades por el blog! 1 abrazo!

Ronin Metsa dijo...

Manolo perdona, pero he tenido descuidado el blog y todos los comentarios estaban esperando autorización, ahora es que me entero.
Si mal no recuerdo intentamos comunicarnos pero si acaso hubo algún tipo de comunicación quedo solo en un ámbito muy personal y subjetivo,diría más bien intuitivo. No sé si me explico.
Saluti y gracias por tu comentario.

Ronin Metsa dijo...

Hola Victorcillo5, me contenta que te haya gustado el relato.
En otras ocasiones posteriores, escuche a Mould mientras me encontraba en la hamaca de noche cuando todos en la comunidad ya dormían, gruñía pero muy bajo, como para que nadie lo escuchara, como solo para decirme: "Estoy aquiiiigrrr!!"..
Gracias por tu comentario y saluti.