viernes, 20 de enero de 2012

PREPARACIÓN DEL MENJURJE

Por Javier Cuadra Lira

APÉNDICE
 MITOTE DE UNA NOCHE DE VERANO

Preparar el San Pedro apropiadamente hasta obtener la pócima óptima requirió 3 intentos, todos válidos. El ensayo y el error han sido nuestras referencias. Requerimientos que nos hemos exigido: cocinar a fuego de leña a cielo abierto. Una marmita alquímica con capacidad para 20 litros, y esquejes de San Pedro de al menos 4 años de crecimiento, todos ellos de 8, 7 y 6 direcciones, que son los que he logrado conseguir. Esta condición inicial se cumple para todas las preparaciones. En cuanto a la preparación de los esquejes he seguido los siguientes pasos:

Cortar o disponer de esquejes de 25 a 30 cm de longitud por cada persona que vaya a participar en la sesión.
Retirar las espinas, muy importante pues pueden originar virotes, según explican algunos curanderos.  En nuestro caso los hemos retirado pacientemente con un pequeño cuchillo haciendo pequeñas incisiones hasta extraer parte de la pulpa que envuelve la raíz de las espinas.
Una vez retiradas las espinas hemos procedido a cortar los esquejes en rodajas de 3-4 cm de grosor. Luego retiramos el núcleo fibroso central y la parte pulposa blanca, pues según se dice es la causante de muchos de los síntomas gastrointestinales. Por lo que vamos quedando únicamente con un mínimo de pulpa en la corteza verde que es la de mayor interés.  Todo lo que se ha cortado, pasa pues a ocupar la olla y al fuego.
Como decíamos anteriormente, el fuego que hemos empleado ha sido a leña natural, y a cielo abierto por lo cual elegimos los mejores días en que había poca posibilidad de lluvia.
Sugerimos tomar en verano, porque el San Pedro es una planta de conocimiento para “afuera”. Aunque si nos quedamos callados, también vale para “dentro”.

Primer menjurje: duración de 3 horas de cocción a fuego alto al inicio y luego rebajado a fuego bajo, inicialmente 3-4 litros de agua y luego agregar un litro más durante la cocción. Al final de la primera hora agregamos un litro de limón, ya que se recomienda porque es un extractor de la mezcalina de la corteza.  El resultado final fue un liquido bastante acuoso, de olor y sabor amargo cítrico, verdoso, con los tropezones de cactus flotando por todas partes sin haberse macerado. Fui a la cocina a por la licuadora y trituré todo el contenido, el cual dejé una hora más a fuego alto tras lo cual retiré la olla. La cantidad de líquido era de 1.5 litros con poca reducción.  El resultado fue satisfactorio, un poco difícil de tragar porque tocaba por persona a una taza grande que tomamos a grandes sorbos. Muchos eructos. Náuseas importantes durante el lapso de cambio de mundo o inicio de la mareación. También se acompañó de mucho movimiento peristáltico intestinal, no llegando nunca a ser dolor. Aparición de espasmos musculares y sensaciones de convulsiones del cuerpo sin pérdida de la conciencia, también podría describirse como un temblor del cuerpo, sensación de enfriamiento o distermia. Posteriormente se presentaron visiones internas, en mi caso se presentó el dueño de la planta. Dificultad para dormir. Sensación de tener poder y fuerza física. Contorno físico de los árboles difuminado, lo mismo de las cosas. Carajitos del bosque.
Segundo menjurje: 4 esquejes. 5 horas de cocción, 3 litros de agua al inicio, durante el tiempo de cocina 3 más. Un litro y medio de limón agregado a la segunda hora. Resultado: nuevamente fue necesario licuar el contenido por la persistencia de los tropezones de cactus, aunque el líquido era un poco más denso, al terminar la cocción  y la trituración quedaron demasiados elementos de la corteza sin disolverse. El día de la toma fue realmente difícil de tragar por la cantidad de bagazo y casi tuvimos que mascarlo para poder extraer el liquido, fue una experiencia rumiante, con el líquido amargo y cítrico de la vez anterior. Nos vimos obligados en determinado momento a filtrarlo con ayuda de un paño shipibo, el cual destiñó y agregó una nueva sensación de sabor, el del tinte natural del paño shipibo.
Resultado: los síntomas físicos similares al anterior, pero menos marcado en cuanto a los espasmos musculares, y los temblores, siempre sensación de enfriamiento y náuseas principalmente al inicio de la mareación, movimientos de tripas y sensación de fuerza física posteriormente. Escuchamos el soplo del espíritu. Icaros silbados, visiones de autonomía de movimiento, las nubes que reaccionan a nuestra voluntad icarera, y cambios en el cielo como si se tratase de auroras boreales. Transformaciones de los árboles y sus contornos. Duración del viaje de 12 horas cortas.

Tercero y cuarto menjurjes: 3 esquejes. Tiempo de cocción de 9 horas. Agregando un litro de agua cada hora. 1½ litros de limón con fuego alto.
Resultado: maceración de todo el material salvo algunas partes de pulpa de la corteza. Liquido verde marrón oscuro espeso y a veces gelatinoso. En el fondo de la marmita se observan adherencias de material marrón de tacto pastoso que tiende a endurecerse. Muy parecido a formación de cristales. Se procede a filtrase con una camiseta vieja del museo de Altamira q.e.p.d y se elimina de esta manera los bagazos de la pulpa. Contenido final un ¾ de litro. Efectos muy potentes. Duración de 12 horas o más. Diseños y formas parecidas a los textiles shipibos. Sonidos de baja frecuencia como el hum. Diseños del contorno de los árboles que cambia constantemente, como formas góticas. La energía como aurora boreal, como se mueve en el cielo. El conocimiento en el cuerpo. Anulación de la cháchara mental. Experiencias ajá. Se saben cosas. El cimbrar del aire. La energía de la oración. Los seres que viajan en las nubes. Hablar con los seres del bosque. Ah? Y esto es todo, a esto se resume todo? No más intelecto. De los fenómenos internos ni hablar, queda en cada uno lo que visto y atestiguado. 
Creo que es el método aunque puede perfeccionarse, por ejemplo, reduciendo un poco más e intentar eliminar un poco más el líquido para que quede más espeso y sea más fácil de ingerir.

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